Esta noche ha sido destinada para querernos.
Tu piel, como la seda y mis manos ansiosas por tocarla.
¡Míralos! Escucha como desean ser como nosotros.
¡Cómo quisieran ellos encender su pasión hacia la gloria como nosotros!
Y siento el roce de tu lengua en mis labios.
Sabor a fruta fresca recién parida por la madre tierra,
que me ata y desata a su antojo.
Mi cuerpo, tu cuerpo, unión de musas y ángeles,
benditos por un amor silente,
un amor que grita y existe,
un amor que se alimenta de nuestras entrañas.
¡Cómo quisieran ellos encender su pasión hacia la gloria como nosotros!
Unión bendita por los cielos.
Sabios y poetas se han combinado para llamar a esta noche,
a esta noche y no otra,
como la noche en que saciamos nuestra sed de carne,
de cuerpo y de silencio.
Y esta noche nos quisimos,
y esta noche nuestros cuerpos fueron uno,
y esta noche nuestras manos se enlazaron,
y esta noche fuiste casi perfecto,
y esta noche fuiste mío.
Tu piel, como la seda y mis manos ansiosas por tocarla.
¡Míralos! Escucha como desean ser como nosotros.
¡Cómo quisieran ellos encender su pasión hacia la gloria como nosotros!
Y siento el roce de tu lengua en mis labios.
Sabor a fruta fresca recién parida por la madre tierra,
que me ata y desata a su antojo.
Mi cuerpo, tu cuerpo, unión de musas y ángeles,
benditos por un amor silente,
un amor que grita y existe,
un amor que se alimenta de nuestras entrañas.
¡Cómo quisieran ellos encender su pasión hacia la gloria como nosotros!
Unión bendita por los cielos.
Sabios y poetas se han combinado para llamar a esta noche,
a esta noche y no otra,
como la noche en que saciamos nuestra sed de carne,
de cuerpo y de silencio.
Y esta noche nos quisimos,
y esta noche nuestros cuerpos fueron uno,
y esta noche nuestras manos se enlazaron,
y esta noche fuiste casi perfecto,
y esta noche fuiste mío.
Elsa Letelier

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