
Me pediste que me olvidara de tus besos, de tus abrazos.
Me pediste no ser la razón de levantarme cada día.
Me pediste no ser la música que me acompaña.
Me dijiste que lo mejor era que no soñara contigo.
Me pediste que no te besara.
Me dijiste que te odiara, que si era necesario, te odiara.
Y ahora me encuentro buscando una vida nueva.
Robando versos y palabras para ser feliz.
Ocultando que te quiero, para no quererte.
Fingiendo que las canciones no me duelen, delante de ti.
Y tratando de ser fuerte, de ser fuerte delante de ti.
Y si sufro, fingir que estoy bien,
para que no creas que estoy fingiendo estar mal.
Me dijiste que era más que esto,
más que lágrimas en una noche de té o café.
Que era diferente de las demás;
que no tenía por qué buscar tu lástima.
Me dijiste “amor”, cuando en realidad no lo soy.
Desde entonces soy diferente,
y busco tus abrazos porque son lo único que me queda de ti.
Me dijiste que era lo mismo de siempre,
y ya no pude darle vuelta atrás.
Tuve que fingir que no me importó,
aunque en realidad me importó.
Pero tuve que fingir, porque todavía quiero abrazarte…
porque todavía sueño contigo.